Dedicado a los particulares
Descubra
Krampouz

AUTENTICIDAD, RENDIMIENTO, SOLIDEZ

Desde 1949, nuestra empresa busca incansablemente ofrecer el mejor rendimiento sin comprometer la calidad. Desde la crepera profesional de gas hasta la plancha familiar eléctrica, todos los productos Krampouz son resultado de la exigencia y del saber hacer de las mujeres y los hombres que han escrito la historia y la identidad de la marca.

Tanto en su gama profesional como en los productos para particulares, Krampouz basa todos sus avances en las nuevas herramientas de producción y en su saber haber histórico, cuidadosamente perpertuado en el seno de la empresa. En el departamento de estudios técnicos y en el laboratorio de puesta a punto, los aparatos se muestran por primera vez en 3 dimensiones a través una pantalla, antes de convertirse en prototipos. Unos metros más lejos, las manos expertas del taller de fabricación los crearán con la forma definitiva con que encontrarán su sitio en su cocina o su jardín.

Como líderes mundiales de la crepera profesional, estamos orgullosos de exportar nuestros productos a los cinco continentes. Creperas, gofreras, planchas y otros productos conocen un gran éxito fuera de nuestras fronteras, contribuyendo al renombre de nuestra marca en el extranjero.

Reconocida como Empresa del Patrimonio Vivo (EPV) y profundamente apegada a un modelo de fabricación 100 % francesa, KRAMPOUZ apuesta por la excelencia de sus socios locales y concede una gran importancia al origen y la calidad de sus materias primas y sus componentes. No solo tiene sus raíces en Bretaña, sino que es miembro de la asociación Producido en Bretaña y está comprometida con el desarrollo económico y cultural de su región.

Desde 1949, ponemos todo nuestro saber hacer a su servicio para proponerle una forma distinta de cocinar.

Nuestra historia

KRAMPOUZ, INVENTOR DEL CREPERA
1945

KRAMPOUZ, INVENTOR DEL CREPERA

Bretaña, Finistère, Pays Bigouden. Jean-Marie Bosser, por entonces electricista y reparador de radios, recibe un encargo singular por parte de su cuñada.

Tras la reciente remodelación de su casa, esta se ha quedado sin chimenea para crepes en su nueva cocina, por lo que ya no puede calentar su placa de hierro fundido. ¿La solución? Confeccionar un hornillo de gas adaptado a las placas de hierro fundido utilizadas en las casas bretonas. Después de una serie de ajustes con el fin de lograr homogeneidad en el calentamiento de la placa, el resultado cumple con las expectativas. Animado por este primer éxito, Jean-Marie se lanza a la construcción de un prototipo completo con medios rudimentarios. Necesitará más de un año para concretizar el potencial de este nuevo aparato. «Ya que este chisme no tenía pasado, había que ofrecerle un futuro», diría más adelante.

DESDE EL PROTOTIPO HASTA LA COMERCIALIZACIÓN
1949

DESDE EL PROTOTIPO HASTA LA COMERCIALIZACIÓN

Marca el inicio de la comercialización de las primeras creperas de gas.

Tras varios años de desarrollo hasta obtener un aparato eficaz, la crepera definitiva es presentada a los profesionales de la región. El efecto del boca a oreja es inmediato y determinante para el comienzo de esta aventura.

EL NACIMIENTO DE UNA MARCA EMBLEMÁTICA DE BRETAÑA
1953

EL NACIMIENTO DE UNA MARCA EMBLEMÁTICA DE BRETAÑA

La aventura tiene un nombre: Krampouz.

La marca, inspirada naturalmente en la actividad de esta pequeña empresa, se registra oficialmente. Krampouz significa «crepes» en bretón. En los años 50, la venta de hornillos de gas conoce una progresión constante en la región. Para aumentar el rendimiento técnico de su aparato, Jean-Marie Bosser diseña una placa especial dotada de dientes que absorben el calor. A finales de los años 50, se venden cada año entre 2000 y 3000 placas de este modelo, que sigue siendo una referencia hoy en día. Las exigencias de calidad y de estética conducen en 1965 a la inauguración de un taller de fundición propio, con el que se consigue internalizar la producción de los bastidores de las creperas. Se trata de una inversión considerable, toda una apuesta por un futuro que se anuncia radiante más allá de las fronteras bretonas: 260 creperas viajan en barco hacia Nueva York en los años 60.

LA PRIMERA CREPERA ELÉCTRICA PROFESIONAL
1971

LA PRIMERA CREPERA ELÉCTRICA PROFESIONAL

Anuncia una pequeña revolución para Krampouz con el lanzamiento de la primera crepera eléctrica.

Este nuevo aparato trastoca los hábitos de los profesionales de la región, acostumbrados por entonces a trabajar exclusivamente con gas. Ya existen aparatos eléctricos en el mercado, pero no gozan de una buena imagen. A pesar de todo, las creperas eléctricas terminan siendo adoptadas por las creperías.

MATERIAL DE COCCIÓN AL SERVICIO DE PROFESIONALES Y PARTICULARES
1981

MATERIAL DE COCCIÓN AL SERVICIO DE PROFESIONALES Y PARTICULARES

La «Billig» irrumpe en los hogares bretones.

Hasta entonces, todas las creperas que salían del taller, estaban destinadas a los creperos profesionales. Diez años después de la gama profesional, llega el momento de comercializar un producto familiar. La célebre «Billig» conoce un éxito inmediato y pronto se convierte en el producto emblemático de la marca y en el símbolo de su apertura al público general.

1984

KRAMPOUZ, DE PADRE A HIJO

La dirección de Krampouz cambia de manos: es el hijo Michel Bosser quien toma el relevo.

El éxito de la marca se confirma con la llegada de numerosas referencias y se marca un nuevo hito en la historia de la empresa con la creación de un departamento de estudios técnicos. Los proyectos se multiplican, pero siguen articulados en torno a los mismos principios: la exigencia de fiabilidad y calidad de los aparatos Krampouz. Es esta misma exigencia la que convierte la innovación en el motor de la empresa.

EL HIPERESPECIALISTA DE LA CREPERA PROFESIONAL
1990

EL HIPERESPECIALISTA DE LA CREPERA PROFESIONAL

Son ya unos 150 aparatos distintos los que llevan la marca Krampouz.

Por supuesto, están las creperas de gas y eléctricas, pero también hay nuevos productos. Krampouz produce en su fábrica mesas de trabajo para creperas, muebles para cocinas profesionales de acero inoxidable y carros de crepes para la venta ambulante. Los accesorios completan la oferta con una gama de rastrillos, cucharones, espátulas, tampones…

UNA PEQUEÑA CREPERA A LA CONQUISTA DE LA GRAN DISTRIBUCIÓN
1997

UNA PEQUEÑA CREPERA A LA CONQUISTA DE LA GRAN DISTRIBUCIÓN

Una novedad irrumpe en los pasillos de los hipermercados y en la venta a distancia.

La primera crepera Krampouz con placa antiadherente seduce al público. ¿El objetivo de la empresa? Proponer una crepera de mesa fiable y fácil de utilizar. Es la consagración de la crepera familiar, provista de un termostato y un esparcidor de masa patentado. Ya no se trata simplemente de la Candelaria o del Martes de Carnaval… En Bretaña y en cualquier parte de Francia, la crepera se convierte en una invitada habitual para los momentos especiales.

DEL PAYS BIGOUDEN A CORNUALLES
2001

DEL PAYS BIGOUDEN A CORNUALLES

Krampouz se muda desde Pouldreuzic (¡cuna de las creperas, pero también del famoso paté Hénaff!) para establecerse junto a Quimper, más exactamente en Pluguffan (Finisterre, Bretaña, Francia).

La empresa inscribe su logotipo rojo y negro en una nueva fábrica, moderna y más grande.

DE LA CREPERA A LA GOFRERA
2001

DE LA CREPERA A LA GOFRERA

Krampouz concluye la compra de un fabricante belga de gofreras profesionales

Esta nueva gama de aparatos enriquece, junto con las creperas, la oferta de productos en torno a la comida rápida. Las gofreras conocen un gran éxito en Francia y pronto se convierten en un vector de desarrollo en el extranjero. Krampouz se impone poco a poco como una de las referencias en el mercado mundial de las gofreras profesionales eléctricas de hierro fundido de gama alta.

2006

SERGE KERGOAT TOMA LAS RIENDAS DE KRAMPOUZ

Krampouz cambia de manos con la llegada de Serge Kergoat.

Cuando Michel Bosser pone en venta la empresa familiar, su lista de exigencias es categórica. Busca una persona apasionada, competente y que comparta sus valores y sus orígenes bretones. Para Serge Kergoat, que llevaba años esperando participar en la aventura de esta empresa, la compra de Krampouz es una evidencia. Y es así como la pyme bretona, convertida en tan solo unos años en la referencia mundial de las creperas profesionales, cambia de manos.

LA INNOVACIÓN Y LA AUTENTICIDAD COMO MOTOR DE CRECIMIENTO
2006-2010

LA INNOVACIÓN Y LA AUTENTICIDAD COMO MOTOR DE CRECIMIENTO

2006-2010, nuevo eje estratégico, mismos valores.

La adquisición de Krampouz da un nuevo impulso a su desarrollo. El catálogo se diversifica con la llegada de las planchas familiares a partir de 2006. Las gamas se amplían, la empresa se estructura y la imagen de marca se afianza. ¿La clave del éxito? No sacrificar la calidad y aplicar la receta ganadora que forjó su reputación y que ya forma parte del ADN de la empresa: innovación, fiabilidad, solidez y comodidad de uso. Krampouz trabaja con dedicación por ofrecer lo mejor de su saber hacer y su experiencia a profesionales y particulares. Dotada de un departamento de Investigación y Desarrollo, la empresa adopta una estrategia de innovación constante basada en la escucha de sus clientes. De esta escucha nace,por ejemplo, el concepto patentado Easy Clean System, que permite el desmontaje rápido de las planchas de las gofreras y de los Contact Grills, a fin de facilitar su limpieza y lograr una higiene perfecta.

DE LA CREPERA A LA PLANCHA
2015

DE LA CREPERA A LA PLANCHA

Krampouz acelera su presencia en el mercado de la cocción de exteriores invirtiendo masivamente y lanzando una nueva gama de planchas familiares.

Inspiradas en su saber hacer profesional y creadas por un diseñador, estas nuevas planchas de acero inoxidable y alta calidad combinan sencillez de uso, prestaciones de cocción y solidez. En la actualidad, han llegado a todos los rincones de Francia y son distribuidas por las principales cadenas de tiendas.

EMPRESA DEL PATRIMONIO VIVO
2017

EMPRESA DEL PATRIMONIO VIVO

El reconocimiento de un saber hacer francés: Krampouz obtiene el sello EPV.

La empresa, inventora de las creperas tal y como las conocemos hoy en día, lleva más de 70 años desarrollando un saber hacer único en el diseño y la fabricación de sus aparatos de cocción. Reconocido y valorado desde 2017 por el distintivo francés EPV, este valioso legado es una garantía de calidad que perdura y se transmite de empleado a empleado con el paso de los años.

2019

UNA NUEVA ERA BAJO EL PABELLÓN DEL GRUPO SEB

Krampouz pasa a formar parte del consorcio francés Groupe Seb.

La empresa bretona prosigue su desarrollo en el seno de este grupo, especialista mundial en electrodomésticos. Una nueva dimensión que sirve como motor de aceleración para los proyectos de la empresa y para su crecimiento en los mercados francés e internacional.